viernes, 28 de noviembre de 2014

Polizón en ese lugar prohibido

Soy aquel que navega sin rumbo ni bandera, que no conoce la estación donde el metro llega hasta tu corazón. Solo viajo por las turbulentas aguas del olvidado sonido de las risas cálidas y tus manos vigorosas.

Que decir sobre mis pesares que malos siempre son, que decir de mis andares que al mirar atrás no los veo, aún me mantengo en pie quizá por propia voluntad, quizá no he caído para que no vengas a rescatarme sin animo de recordarte y sin poder olvidarte, huellas de un polizón que en su navío va surcando sus penas.

Otros días en otras orillas me pare, para escuchar risas cálidas que borraran la tuya u otras manos que taparan las heridas, me fui cuando vi que no había olvido y nunca volví porque un polizón nunca es bienvenido de nuevo en lugares donde se fue sin decir adiós.

Quizás ahora estoy llegando a otra orilla en la que echare el ancla y me quedare, quien sabe cuanto tiempo, quien sabe cuantas cosas recordare en esa orilla, pero ya tengo ganas de hundir mi barco y quedarme en la isla como hice contigo en el tiempo que fuiste mía.

jueves, 27 de marzo de 2014

La vi

Caminando por una calle con un ambiente solitario y olvidado solo resuenan mis pasos y el viento se reclina sobre las paredes para hacer eco de un sonido un tanto siniestro, mas adelante otros pasos repicaban junto a los míos llegando a ser unísonos. La vi, melena castaña, piernas largas, un toque de elegancia pasaba por su cuerpo, su simple maquillaje hacia locuras en mi mente, un paso firme y derecho, no podía tener tanta suerte de cruzarme con semejante mujer, al rato nuestros pasos se cruzaron, nuestras miradas se pararon, nos observamos y el mundo se paro en ese instante.

Ella se alejo por mi pasado camino y yo por el suyo, nunca mas nos volvimos a ver, nunca mas se paro el mundo bajo mis pies.
Tiempo adelante la volví a ver, pero era diferente ya no era la mujer que una vez siendo una desconocida me impresiono, me abrumaba su presencia en aquella calle deshabitada.

Ojos penetrantes, piernas de infarto, una melena desubicada por el viento, pero ya no volvió a ser la misma de aquella vez, porque solo aquella vez la vi.

domingo, 9 de marzo de 2014

Lluvia

Miro a la ventana y ya han pasado unas horas y el cielo sigue gris, vagando por las abandonadas calles de la sitiada ciudad, un piso que vive de bares porque el dueño es un inepto que lo maltrata, otro día mas en una aburrida ciudad donde el único ruido es el agua y el color unánime es el gris.

Camino bajo estas gotas de lluvia "gris", gotas de desesperación, la gente llora bajo la lluvia para que sus lagrimas no se vean, mostrando sonrisas mojadas y ojos "húmedos", siempre leyendo entre lineas lo que uno no quiere y sonriendo para que se sepa que el mensaje ha sido recibido. Miradas que contemplan un nuevo amanecer, detrás de un cristal mojado para protegerse de vete a saber que viendo el reflejo de uno mismo ya no es lo mismo, sonrisas falsas que adornan el escaparate de la felicidad donde esta la verdadera felicidad cuando la lluvia moja tus esperanzas.

Ya solo me queda bailar bajo la lluvia con mi propia felicidad esperando un atisbo de realidad.