martes, 27 de noviembre de 2012

Botellas de cristal

Empezando por una buena dosis de extrema precaución, la miro con decoró, para verla de nuevo dormir en las hojas placidas de la irrealidad, con entusiasmo espero cada pequeño suspiro que se ve sofocado por su nariz, pequeña y tierna.

La mañana empieza triste y sin ganas, abro la botella para tomarme un sorbo de un liquido que me llena y me completa para continuar vagando por los rincones de esta casa, sin mas síndrome que el de vivir ni mayor atadura que la muerte, prosigo con mi arduo trabajo, respirar, observar y caminar, por este suburbio de casa, por esta pocilga que es mi hogar.

Abro las persianas y corro las cortinas con desatino y tengo que volver a re ubicar las cortinas para ponerlas en su sitio, las cortinas ya ni las vuelvo a tocar, ya pasa bastante luz entre su fina capa de polvo.

Me siento en el sofá, sin demasiada animación, dejándome caer, convirtiéndome en un bulto mas del aparatoso mueble de la casa, agobiado la miro de nuevo, me hace gracia que este tan tierna durmiendo y sin hacer nada, sonrió duramente me aquejo de esa sonrisa, no es verdadera, la he perdido y yo no puedo hacer mas que mirarla perderse entre sus dulces sueños mientras yo me agobio en dura realidad pura y casta que me clava el alma al suelo y me maldice por no haber hecho nada mas que huir.

Esas botellas de cristal me salvaran de nuevo y huiré a ese mundo donde nada es real y que puedo tocar con mis dudosos dedos.

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