martes, 5 de noviembre de 2013

Perdido en el tiempo

Vuelvo a recordar las risas que pululan por los pasillos, las groserías tan graciosas que nuestras bocas soltaron, la de veces que hemos estado sentados uno al lado de otro mirando y aprendiendo, también, uno del otro, que sonrisas mas gratas nos dimos y que cantatas mas bonitas hicimos, bailando y gozando de un ambiente familiar yo recuerdo esos días con sutil particularidad.

Mis palabras no son las mas fiables ni las mas bonitas, pero aprendiendo de errores se llega a donde uno quiere, encontrarse con uno mismo, discutir con el espejo que tipo de ego me pondré, sigo esperando unos leggins por navidad esos que te hacen push up y no dejan nada mas al descubierto que la sensualidad, un traje para un padrino desorientado, una copa para uno mas en una cena compuesta de dulces caras y salados platos de pasta.

A veces me pierdo en mis recuerdos hallando metas juradas y reyes pasados, uvas marchitas y doce campanadas de angustia, agujereando mi oreja como símbolo y llenándola de agua oxigenada para el olvido.

Aún hecho de menos todo aquello que en mi palma flotaba y que las risas abundaban, con reproche me río y con amargura lo llevo dentro, pero ni aún así nadie me quitara de volver para tomarme la cerveza que le debo a mi ayer.

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